¿Soy o no soy?
Como, duermo y hasta veo la tele con el mismísimo Shakespeare, compartiendo los cojines del sofá. Al bajar a la calle, saludo amistosamente al Sr. Poe, a quien hace tiempo que no veía pero con quien siempre es grato conversar. Cabe señalar que a veces, de vuelta a casa, me cruzo a Kant y recordamos juntos aquella noche de sábado, borracho perdido, en que fui uno con la crítica de la razón pura. ¡Qué recuerdos...!El otro día coincidí por casualidad en el Seven-Eleven con Leibniz; aproveché para preguntarle si cobra royalties por las galletitas que llevan su nombre. Pero ahí no acaba la cosa; ayer noche descubrí a Hegel junto a un semáforo lanzando exaltadas proclamas socialistas con el lenguaje del claxón . Unas calles más abajo su discípulo Marx trataba de que la gente no le confundiera con Groucho. A Molière le tengo perdida la pista: vive demasiado lejos...
(Que apropiado para mi ego de escritor residir en una calle con nombre de genio literario)
COMING SOON: ¡Txulu y el volcán! ¡Emoción a 4.600 m!


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